6 abr 2010
Le amo
Le deseo a cada centímetro de su piel
Y escucho derretirse entre su cuello
Aquella voz que le brindaba mimos con cada respirar
Le beso con la libertad del viento
Y recorrió con sus bellas manos cualquier lunar...
26 mar 2010
"Acuerdate" Juan Rulfo
Juan Rulfo al ser uno de mis Favoritos y mi excesiva curiosidad me llevaron a hacer mi propio organigrama.
Aquí les dejo el cuento que más bien es un monologo.
(Y solo para aclarar, Juan Rulfo junto a Pedro Paramo y su Infierno en Cómala, fueron los causantes de mi primer libro robado de una biblioteca, esto lo digo para que no afirmen que no conozco a mi Juanito, jeje)
Acuérdate
Juan Rulfo
Acuérdate de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquél que dirigía las pastorelas y que murió recitando el "rezonga ángel maldito" cuando la época de la gripe. De esto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos "el Abuelo" por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra que era rete alta y que tenía los ojos zarcos y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba un ataque de hipo, que parecía como si estuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban fuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba. Esa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos.
Acuérdate que a su madre le decían la Berenjena porque siempre andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho. Se dice que tuvo su dinerito, pero se lo acabó en los entierros, pues todos los hijos se le morían recién nacidos y siempre les mandaba cantar alabanzas, llevándolos al panteón entre música y coros de monaguillos que cantaban "hosannas" y "glorias" y la canción esa de "ahí te mando, Señor, otro angelito". De eso se quedó pobre, porque le resultaba caro cada funeral, por eso de las canelas que les daba a los invitados del velorio. Sólo le vivieron dos, el Urbano y la Natalia, que ya nacieron pobres y a los que ella no vio crecer, porque se murió en el último parto que tuvo, ya de grande, pegada a los cincuenta años.
La debes haber conocido, pues era muy discutidora y cada rato andaba en pleito con las vendedoras en la plaza del mercado porque le querían dar muy caros los jitomates, pegaba gritos y decía que la estaban robando. Después, ya pobre, se le veía rondando entre la basura, juntando rabos de cebolla, ejotes ya sancochados y alguno que otro cañuto de caña "para que se les endulzara la boca a sus hijos".
Tenía dos, como ya te digo, que fueron los únicos que se le lograron. Después no se supo ya de ella.
Ese Urbano Gómez era más o menos de nuestra edad, apenas unos meses más grande, muy bueno para jugar a la rayuela y para las trácalas. Acuérdate que nos vendía clavellinas y nosotros se las comprábamos, cuando lo más fácil era ir a cortarlas al cerro. Nos vendía mangos verdes que se robaba del mango que estaba en el patio de la escuela y naranjas con chile que compraba en la portería a dos centavos y que luego nos las revendía a cinco. Rifaba cuanta porquería y media traía en el bolso: canicas ágata, trompos y zumbadores y hasta mayates verdes, de esos a los que se les amarra un hilo en una pata para que no vuelen muy lejos. Nos traficaba a todos, acuérdate.
Era cuñado de Nachito Rivero, aquel que se volvió tonto a los pocos días de casado y que Inés, su mujer, para mantenerse tuvo que poner un puesto de tepache en la garita del camino real, mientras Nachito se vivía tocando canciones todas refinadas en una mandolina que le prestaban en la peluquería de don Refugio.
Y nosotros íbamos con Urbano a ver a su hermana, a bebernos el tepache que siempre le quedábamos a deber y que nunca le pagábamos, porque nunca teníamos dinero. Después hasta se quedó sin amigos, porque todos al verlo, le sacábamos la vuelta para que no fuera a cobrarnos.
Quizá entonces se vio malo, o quizá ya era de nacimiento.
Lo expulsaron de la escuela antes del quinto año, porque lo encontraron con su prima la Arremangada jugando a marido y mujer detrás de los lavaderos, metidos en un aljibe seco. Lo sacaron de las orejas por la puerta grande entre el rizón de todos, pasándolo por una fila de muchachos y muchachas para avergonzarlo. Y él pasó por allí, con la cara levantada, amenazándolos a todos con la mano y como diciendo: "Ya me las pagarán caro".
Y después a ella, que salió haciendo pucheros y con la mirada raspando los ladrillos, hasta que ya en la puerta soltó el llanto; un chillido que se estuvo oyendo toda la tarde como si fuera un aullido de coyote.
Sólo que te falle mucho la memoria, no te has de acordar de eso.
Dicen que su tío Fidencio, el del molino, le arrimó una paliza que por poco y lo deja parálisis, y que él, de coraje, se fue del pueblo.
Lo cierto es que no lo volvimos a ver sino cuando apareció de vuelta aquí convertido en policía. Siempre estaba en la plaza de armas, sentado en la banca con la carabina entre las piernas y mirando con mucho odio a todos. No hablaba con nadie. No saludaba a nadie. Y si uno lo miraba, él se hacía el desentendido como si no conociera a la gente.
Fue entonces cuando mató a su cuñado, el de la mandolina. Al Nachito se le ocurrió ir a darle una serenata, ya de noche, poquito después de las ocho y cuando las campanas todavía estaban tocando el toque de Ánimas. Entonces se oyeron los gritos y la gente que estaba en la Iglesia rezando el rosario salió a la carrera y allí los vieron: al Nachito defendiéndose patas arriba con la mandolina y al Urbano mandándole un culatazo tras otro con el máuser, sin oír lo que le gritaba la gente, rabioso, como perro del mal. Hasta que un fulano que no era ni de por aquí se desprendió de la muchedumbre y fue y le quitó la carabina y le dio con ella en la espalda, doblándolo sobre la banca del jardín donde se estuvo tendido.
Allí lo dejaron pasar la noche. Cuando amaneció se fue. Dicen que antes estuvo en el curato y que hasta le pidió la bendición al padre cura, pero que él no se la dio.
Lo detuvieron en el camino. Iba cojeando, y mientras se sentó a descansar llegaron a él. No se opuso. Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran.
Tú te debes acordar de él, pues fuimos compañeros de escuela y lo conociste como yo.
FIN
22 mar 2010
Club edad de oro
Hoy cumpliendo actividades que no son tan relevantes para mi trabajo y que se encuentran bajo el rubro “alguien tiene que hacerlas”, deje mi te con crema con el caliente justo en el coche, para sumergirme en un mundo que desconocía, algo que no me esperaba.
Partí con las actividades clásicas unas cuantas fotografías sin avisar agua va, trate de poner atención para saber en qué mundo me había metido, escuche con la curiosidad aunada al morbo.
Después de tomar las fotografías de ley me di el gusto de tomar con mi lente los espacios que me parecían curiosos, tome fotografías de las canas de los adeptos al club edad de oro, capture la piel con manchas por la edad, sombreros de rancho e inquietud en dedos con artritis.
Satisfaciendo mi afición por la fotografía, me vi vergonzosamente descubierta cuando la moderadora de la junta me presento sin avisarme, tuve que saludar a la audiencia bajo el término “la niña de la revista” todos aplaudieron acosando a mi nerviosismo, me llamaron al frente entre aplausos y después todos casi hambrientos por un poco de promoción me querían contar sus historias que la verdad no dudo que existan y sean dignas de ser contadas, me senté al lado de “lupita” quien me conto como apenas la semana pasada recibió el premio de ciudadana del año por su labor social, vi en sus ojos verdes y cristalinos todo el orgullo de los años anteriores, presencie como le apasiona compartir reflexiones a sus amigos, escuche gustosa las historias de sus compañeros del club, reí junto a ellos al escuchar los chistes que se burlaban de la edad, fui reconocida por un ex maestro de historia de la secundaria el cual se acerco al saludarme amablemente y mientras me hablaba de las revistas de su época me dijo “tu cara no cambia” el cual al despedirse solo me aconsejo “adelante no desmayes”. Fui invitada a sus siguientes eventos y acogida con la única esperanza de ser acompañados.
Fue una mañana tan tardía como amena, pude ver y ser distinta a la mayoría, rejuvenecí entre ellos, “los senadores de la antigua Grecia” definidos así por su propia tesorera, entendí que mucho falta para asistir a su gran club pero me dejo deseosa de escuchar mas historias viejas y muchos nuevos anhelos.
11 mar 2010
La lectora compulsiva de humanos
¿Ves su mirada? ¿Te das cuenta?
No refleja mucho, es mas como vacía
Muerte y vida en cualquier personaje
Esta inhabitada,
No tiene en ella algo que pueda ser propio,
Tal ves perdió la orientación o no se conoce;
Se sienta sola entre cada función y no procura estar con alguien más,
Es más que nada una muchacha agradable
Alguien con quien puedes charlar por horas,
O mejor dicho alguien que puede escucharte hablar por mucho rato
Tal ves sea como la ha descrito su eterno enamorado,
Una lectora compulsiva de humanos.
¿Te has dado cuenta de que el también esta vacío?
Finge y miente cada que tiene oportunidad
Y a ella la tiene idealizada;
Creo que jamás tendrá la intención de amarla abiertamente,
Pudiera ser que no es lo que el necesita,
A el le gusta la melancolía de su amada
Su espera eterna por encontrarse a si misma
Y el rencor infantil hacia su vida aparentemente ideal.
A ella no le importa mucho él
Le ve con lastima y desapego,
Con fuerza le desprecia y se pregunta por que alguna ves le beso tiernamente,
Ella no lo ama y jamás lo amara, para ella su momento paso;
El tratará de hacer cualquier cosa por agradarle para no tenerla
Y yo solo seguiré observándolos, describiéndolos,
Y tú, con mirada morbosa solo me escucharas, ¿te das cuenta?
1 mar 2010
Carlos Montemayor "Adios al Poeta"
Carlos Montemayor nacido en Parral, Chihuahua el 13 de junio de 1947 † México, D.F., 28 de febrero de 2010. Fue un escritor, traductor, activista social defensor de los pueblos indígenas y de los grupos más vulnerables de su país, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Real Academia Española, de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas y cantante de ópera mexicano.
Su extensa obra abarcó todos los géneros literarios, desde poesía como "El Viento", pasando por el cuento, y el ensayo. Sus trabajos lo hicieron merecedor de muchos galardones, como el Premio Internacional Xavier Villaurrutia, y también el Premio José Juan Fuentes Mares. Carlos Montemayor representa uno de los pilares de la literatura y el pensamiento político del México contemporáneo.
Carlos Montemayor es en mi opinión es la persona que ahogo entre tinta esa frase que dice “el que mucho abarca poco aprieta”.
Montemayor alguna ves nos compartió lo que para el era la poesía: “La poesía es una forma de autoconocimiento. No la veo como un ornato del lenguaje. Siento al género como una vía, un camino, para entender a cabalidad una actitud vital, una vivencia interior, un deseo inexpresable o inexpresado o incluso la memoria.”
Uno de los poemas mas leídos de Carlos Montemayor y hermosamente acertado es el de “Memoria”
Estoy aquí, en la casa, a solas.
Aquí están los muebles, el aire, los ruidos.
Tengo un sentimiento tan transparente
como el vidrio de una ventana.
Es como la ventana en que miraba la nieve al amanecer,
hace muchos años, cuando era niño.,
y pegaba la cara contra el cristal y comprendía toda la vida.
Es un deseo en calma, como la tarde.
Es estar como están todas las cosas.
Tener mi sitio como todo lo que está en la casa.
Perdurar el tiempo que sea, como las cosas.
No ser más ni mejor que ellas.
Sólo ser, en medio de la mi vida,
parte del silencio de todas las cosas.
29 ene 2010
Fin y Vuelta
Hoy es día de finales
El más simple pero aun así festejado, el fin de semana,
Fin casi de un mes;
Fin de uno de muchos frentes fríos,
Fin también de prisas matutinas con autos inservibles.
Final de costumbres vacías,
Acabose de torturas inventadas;
Final de fotografías en blanco y negro,
Fin de esos días de cumpleaños olvidados;
Fin de mediocridades expuestas
Y final de esporádicas esperanzas.
Jamás he sido útil en los finales,
Por que a uno solo le enseñan a comenzar de vuelta;
Así que mi única respuesta para hoy es:
Fin y Vuelta...
(Después de un tiempo, aquí de nuevo mis pobres aportaciones jeje, tengan lindos finales y mas hermosos comienzos)
15 dic 2009
Soy la mas malcriada
Soy la más malcriada de las hijas
Aquella que no le remuerde la mirada al piso de su madre
No, nunca
Y entiendo en esa falta el dolor que no me sobra
El derecho que tome prestado y la infamia del llanto arreglado
Soy la misma que propuso ignorar eso que no puede ser real
La que entiende, intenta y crea sobriedad
Esa que mi sociedad desprecia, y la que altaneramente no espera
No, jamás
La de la voz gruesa, la de la mirada intensa
La que odia celebraciones en mayo y no entiende tanto regalo
Soy esta que siempre reclama al matriarcado
La que ha luchado por su capricho visto vano
Quien grita por dentro mordiéndose los labios
Si, esa misma
Y que puedo hacer aquí
Que puedo intentar aquí
Fingir siendo parte de esa su tradición
Interpretar que su amor no es como el de todas las demás
Que ha sido diferente a ellas por una razón
O que yo soy la más malagradecida de las personas
Si, ella me dio la vida y que mas?
Donde esta su respeto ese que yo debería profesarle
Se gana por derecho o por simple parto natural?
Soy esa que sufre por no poder amar
Esa que lamenta no sentir ya más
Esta que esta aquí llorando, anhelando eso que no sucederá
Asustada ante una herencia de pura frivolidad
Como puedo ser yo diferente a ti?
Como entierro ausencias en mi infancia y reproches de vidas frustradas
De que manera me alejo de tu desamor?
Si al mismo tiempo deseo quitarte culpas estando aquí
Tolerando, intentando, callando una vez más…
28 may 2009
Soñando con historias
2 abr 2009
Maldiciones

Maldito el sarcasmo y el pesimismo, maldito maldito sea el optimismo.
Malditos aquellos que jamás ríen malditos los hombres que sienten a medias.
Maldito el momento en que esto escribo y maldito aquel que no lo entienda.
Maldito el impulso que se cree convincente, maldito el recuerdo que aun no lo entiende;
Malditas las horas que se mal gastan, y malditas malditas la mujeres santas.
Maldito todo aquel que se crees perfecto maldito el que reprocha en banalidades, maldito el inconforme y maldito maldito todo aquel que sea conformista.
Maldito el que lee las líneas sin arrastrar palabras.
Maldito el que no entiende la sorpresa y aun más maldito el sorprendido que no emprende.
Maldito el que se queja de amores pasados y maldito el que no sonríe al recordarlos.
Malditos los libros que estorban y los lápices sin punta, maldita la inspiración jamás esperada y maldito maldito el arte que no es abstracto sino absurdo.
Maldito los que lloran para que los vean y malditos todos aquellos que no se conmuevan.
Malditos los que esconden gustos y debilidades y maldito maldito todo aquel que no los disfruta.
Maldita la prosa repetitiva, maldito el cansancio que produce leerla, maldita la entrega que esta pongo y maldito el deseo que me sofoca.
Maldita tu cara al no descifrarlo y maldita sonrisa de ese descaro.
Malditas las decisiones que así seguirán.
Maldita la vida que no se disfruta y maldito maldito el momento en el que terminara…